¿Por qué no me dejaron?Experiencias de mujeres en sus partos(2)


Respecto al dolor y en sentido contrario al revisado hasta ahora, se dan
situaciones en las que las mujeres llevan bien las contracciones y se manifiestan contrarias al uso de analgésicos. Frases repetidas como "No hace falta que resistas, esto no es una competición" o "No tienes que demostrar nada" van minando sus decisiones cuando no, se les administra alguno de estos medicamentos sin su permiso como relató
esta mujer: Entonces la anestesista me dijo: te voy a poner algo para que no te duela. Digo: si es esto, yo lo aguanto bien porque ... más que dolor era una molestia.  ¡No te quieras hacer la valiente! Y en esto me puso algo y me durmió justo cuando ella fue a nacer.Para esta mujer fue un trauma no estar consciente en el nacimiento de su hija y reforzado en que no se permitió la entrada a ningún familiar. Había pasado un año y el llanto surgió a lo largo de toda la entrevista. Finalizó afirmando: "Estuve muy triste. Lo voy asumiendo. Yo creo que nos invalidan a las mujeres no nos hacen caso.

  • Anulación cómo sujeto social
La presencia de las mujeres como sujetos sociales puede ser anulada de diferentes maneras. La una de forma directa como he reflejado anteriormente o como también relató esta mujer:
Automáticamente me pusieron una vía y me dijeron: ahora te vas a sentir como si te hubieras tomado una copa de más, te hemos puesto un relajante. Ya empecé a notar el efecto de sentirme como drogada ... muy drogada, muy mareada y con un sueño .... Me sentia que no era dueña de mi ni de las contracciones... me sentla muy mal".
La otra, a partir de convertir a las mujeres en objetos de trabajo, esto es,
cosificándolas, percepción que se va reafirmando a lo largo de todo el proceso a través de las diferentes prácticas de interrelación como son:
a) No presentarse. Las mujeres, con más frecuencia en los hospitales públicos, no conocen la mayoría de las veces el nombre ni el grado profesional de las personas por quienes es asistida. Estos/as entran y salen de la habitación, revisan la historia clínica sin dirigirse a ella, dando la sensación de su invisibilidad: "No te miran a la cara, yo me sentía allí fatal; como que no existiera".
b) Falta de intimidad. La tendencia es dejar las puertas abiertas, se realicen o no intervenciones. La mujer permanece -a la vista de quien transita por el pasillo, independientemente de la ropa o partes del cuerpo que la cubran. Tener los espacios abiertos y sin obstáculos para la libre circulación, parece ser una necesidad en las áreas médicas.
c) Cosificación. La mujer como objeto de trabajo puede sufrir exploraciones repetidas realizadas por diferentes profesionales que, como he apuntado, no se han presentado. Esta situación se da más en los hospitales universitarios justificado en el aprendizaje de loslas alumnos/as, pero no siempre. Una de las parejas lo vivió así: "Allí todo el mundo metía la mano, lo menos eran cinco o seis; como si fuera una hucha. Sólo faltaba yo; si me pongo una bata blanca también meto la mano". 
Otra de las prácticas que denota la cosificación es evidente cuando se le indica a la mujer desplazarse de una sala a otra. Vestida con un camison que deja al descubierto parte de su cuerpo y los pies descalzos o levemente protegidos, nos trae la imagen de la pérdida de dignidad y el sometimiento a los que ha tenido que adaptarse.

  • Desvalorización de la participación de las mujeres
Que el parto es un asunto de expertos/as (Montes 2007) parece ser asumido tanto por éstos como por las mujeres.Los/as profesionales tienen un protagonismo incuestionable y las mujeres , aunque son las que paren , un rol secundario (Castro y Erviti 2002:255) ; el de "colaborar", palabra que se utiliza tanto para llamar al orden si es necesario , como para pedir la participación de la mujer en el nacimiento: "Ahora tienes que colaborar , ahora depende de ti. yo empujaba todo lo que podía y  "¡no , otra vez!"
En este aprendizaje han sido inculcadas desde los cursos de preparación a la maternidad pero, la poca colaboración o su ineficacia, justifican la realización de técnicas para la extracción de la criatura y a las mujeres les queda la percepción de inutilidad o culpa porque "creo que no sabía empujar bien" o :
"Tengo la sensación de que no hice nada  ¡empuja!.Solo un empujón ...y ya está, lo sacamos y punto.Lo sacaron y dijo: bueno con una horita lo podías haber hecho tú  sola.O sea ¿ para que me lo sacaron con forceps.¡Además que te lo digan tan cómodamente!
Pedir la colaboración de la mujer se convierte a veces en un mero trámite de marketing para "hacer ver", puesto que el poder y decisiones sobre el desarrollo del parto están íntegramente en manos profesionales.

  • Promoción de la infantilización y uso del engaño
Las relaciones descritas anteriormente pueden ser acompañadas de procesos que sitúen a las mujeres en una posición de niñas a las que hay que premiar o castigar. Apelativos como "chata", "bonita" u otros traen la imagen de una mujer empequeñecida , poniéndose de  manifiesto el ejercicio de un poder vertical
" Tardaron una hora en ponerme la epidural. Dos enfermeras me tenían sujeta y decían: ¡chata o te estas quieta o no te la ponemos!.yo solo decía , lo siento , lo siento.Chata es que eres muy sensible"
Con ésta mujer fue difícil aplicar la analgesia.Se le intentó varias veces dándole información que modificaba la realidad.Ella sacó la siguiente conclusión: "Sentí un par de veces, o tres ¡un pinchazo....!ES que no se que te hacen allí, ¡la verdad es que me hizo un daño!. Es que soy tan sensible que hasta con el roce de una uña ,creía que me estaban pinchando"
Dar información segada, modificada o hasta engañosa es una práctica desde la que se busca la conformidad de la mujer sin considerar su capacidad de decisión o de juicio, como si de una criatura se tratara:
"La comadrona me dijo que estaba de cinco.Yo pensé ¿cinco?Pues si me duele tanto que me pongan la epidural.Luego el anestesista le dijo que estaba de siete y claro, si me lo hubiera dicho...hubiese pensado ¡ya estoy adelantada! y a lo mejor no me la pongo"
Episodios de engaños con diferentes repercusiones para las mujeres y sus parejas suelen darse de forma tan habitual, que difícilmente se reconocen como tal.Por ejemplo; a una de ellas le dijeron que "la niña tenía prisa por nacer", cuando en realidad se había activado el parto con oxitocina.En otra se justificó el uso del fórceps porque" el niño estaba torcido.Me dijeron que estaba un poco encallado...pero ¿cómo encallado?.Y claro luego ví que cuando salí yo entró otra...Creo que fueron las prisas pero ¡que rabia!
  • Promoción de la culpa
La última forma de agresión a la que quiero hacer referencia es a la relación más o menos velada que todavía se establece entre el sufrimiento del parto y el placer de la concepción.Es utilizado por algunos/as profesionales para controlar a la mujer o
como  simplemente como comentario jocoso. Así, un médico recuerda a la mujer que con quien tiene que estar enfadada es con su marido, puesto que "es quien te ha hecho estar aqui". En otras ocasiones ante las quejas de la mujer surgieron frases cómo: "Cuando estaba esquiando no se acordó" o "Te lo tenias que haber pensado antes", que conforman la representación de la responsabilidadiculpa de su sufrimiento como consecuencia de su participación en el placer sexual, vieja idea de la religión católica.Otras maneras de promoción de la culpabilidad se dan en algunas de las
situaciones ya vistas, sobre todo en la demanda de colaboración donde, si la mujer no responde adecuadamente, se le recordará que el parto podía haber ido mejor, bien por los resultados como por la duración o el dolor: Me dolía una barbaridad aquello. El médico: "iAprieta!". Yo, que no puedo, que me duele ... "iQue aprietes!" ... "Pues vamos muy mal , asi vamos muy mal, no acabaremos nunca". No lo hacía bien según él.
A modo de reflexión 
Quiero hacer constar algunas obseivaciones que considero de interés. Los aspectos que resaltan las mujeres se refieren en su mayoria al trato recibido. Una vez finalizado el parto del que han salido indemnes -con vida- tanto ella como la criatura, relativizan las experiencias desagadables: "De eso mejor no acordarse, no lo he hablado con nadie". Afirman que están contentas y que se han sentido bien tratadas, pero a lo largo del relato se van sucediendo imágenes mezcla de soledad, sentimientos de miedo, impotencia, vergüenza, abandono etc., y aparentemente, ninguna de las mujeres mostraron sentirse afectadas por el trato recibido en la primera entrevista. Fue posteriormente entre el segundo y cuarto mes del postparto que pudieron expresar sus sentimientos.
Parece que los episodios de maltrato en el parto, puesto que no dejan huellas visibles, son aceptados socialmente como sucesos posibles debido a la tensión del acontecimiento. Las mujeres están comenzando, aunque tímidamente, a hablar de ello, pero suelen ser acalladas cuando se hace alusión al agradecimiento que deben sentir por el bienestar y salud de la criatura y el suyo, tras haber pasado por una experiencia potencialmente arriesgada. No se les permite expresar sentimientos.
Por otro lado, aún siendo verbalizado el maltrato recibido, prevaleció la
tendencia -menos en una mujer- a justificar a loslas profesionales entendiendo que se daban bien "porque había poco personal" o "estaban de prácticas", porque "debe ser la costumbre" o porque consideraron son "pequeños detalles"; pero también porque "Yo
no sabía empujar" o "me puse muy nerviosa".
En la estructura de estas relaciones se pone de manifiesto la dinámica de la violencia simbólica que se ejerce desde el poder para mantener la dominación "en nombre de un principio simbólico conocido y admitido tanto por el dominador como por el dominado" (Bourdieu, 2000:12). En este constructo simbólico estamos socializados y toda la sociedad lo comparte. Es por esto que se hace dificil entender o aceptar el trato que reciben las mujeres como maltrato y tanto por ellas como por los/las profesionales. Pero aún así, va a repercutir en sus vidas.
Las consecuencias entre las mujeres del estadio han sido diferentes y
relacionadas, sobre todo en los casos más graves-, con la no consideración y respeto hacia los valores y deseos personales que consideraban importantes. Tres mujeres presentaron depresión en el primer mes del postparto y en otra se prolongó durante tres meses. Las expresiones con que nombraron sus sentimientos fueron: tristeza, sensación de fracaso, desvalorización, culpa, congoja e impotencia.
Conclusiones 
Hemos visto que en las relaciooes y las prácticas que se dan para la asistencia al parto, las mujeres experimentan diferentes formas de maltrato. Esto no supone que todas lo vivan como tal, o que todoslas loslas profesionales sean participes conscientes de ello pero, en una interacción rígida, marcadamente jerárquica, donde se utiliza elsaber como poder, es lógico que se produzcan desencuentros. Las formas de maltrato institucional permanecen en la estructura del propio sistema.
Una sugerencia para su reducción o anulación es el establecimiento de
relaciones tendentes a la horizontalidad donde los valores y necesidades de ambas partes puedan ser consensuados. En este sentido, considero que se está haciendo un esfuerzo en aquellos centros que han promovido o aceptado el "plan de parto" como reflejo de los deseos y proyectos de la mujer y pareja, y con la voluntad de que lo alli reflejado, será respetado. Como segunda propuesta, es necesario promover investigaciones más amplias y profundas sobre las experiencias de las mujeres y las consecuencias que generar para que, haciéndose público, se pongan soluciones.
Finalmente, puesto que las comadronas son quienes permanecen más tiempo  con las mujeres, se debiera aumentar su formación en el ámbito de las necesidades en el parto pero sobre todo, dexle un enfoque desde el que se contemplen sus derechos, se fomente el respeto por sus decisiones y se aumente su autonomía. Las comadronas debieran ser la garantía de apoyo para las mujeres en sus partos.

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